
Santa Isabel y San Zacarías
Fotografía: José María Pichardo
Santa Isabel y San Zacarías
Obras anónimas, escuela sevillana.
1ª mitad del siglo XVII.
Convento de Santa Isabel, Sevilla.
Esculturas talladas y policromadas.
Los padres de san Juan Bautista que figuran en primer cuerpo del retablo mayor del convento de santa Isabel de Sevilla, son obras de la escuela sevillana, de la primera mitad del siglo XVII, y se han venido atribuyendo al círculo de Juan de Mesa, a Juan de Remesal o a Francisco de Ocampo, pero de momento tendrán que ser considerada tallas anónimas de principios del siglo XVII y de escuela sevillana.
Al igual que la infancia de Jesús, la infancia de san Juan comienza con una Anunciación del arcángel san Gabriel, pero en este caso no a la madre, sino al padre, al cual, se le aparece el arcángel diciéndole a san Zacarías el nacimiento de un hijo que recibirá el nombre de Juan y destinado a preparar los caminos del Mesías.
Zacarías se niega a creer en esta buena nueva porque se mujer y él eran de avanzada edad, y por su incredulidad se quedo mudo.
Tres meses después de la Visitación, el hijo de Isabel vino al mundo, según la ley, se le debía circunscidar y darle un nombre. Los vecinos esperaban que recibiera el nombre del padre, pidió una tablilla y escribió, “Juan es su nombre“ , y en es momento recuperó el habla.
Cuando la Virgen María supo del arcángel san Gabriel que su prima había concebido un hijo en la vejez ,fue a su casa para felicitarla. Tan pronto como Isabel hubo oído la voz de María que la saludaba, el niño se agitó en su vientre y exclamó “ Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tú vientre“ .
La Virgen permaneció tres meses con su prima Isabel, cuidándola durante su embarazo y fue ella la que recibió en sus manos al niño recién nacido y por él hizo el trabajo de una comadrona.
Gabriel Ferreras Romero

